Feeling Yann Tiersen

DULCE MELODÍA.

Ya entonces tenía el hábito de escribir las cosas importantes y más tarde, cuando se quedó muda, escribía también las trivialidades, sin sospechar que cincuenta años después, sus cuadernos me servirían para rescatar la memoria del pasado y para sobrevivir a mi propio espanto,,,

sábado, 26 de diciembre de 2009

Paris D'orsay.




¡No me mires más! Si quieres te daré mis ojos, que son frescos, y mis espaldas para que te compongas la joroba que tienes.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Pensando.


Tu boca habla, la mía escucha,
Boca, oídos ; oídos, boca;
Mirada, reflexión; corazón pensante, riñón palpitante,
Deseos de hablar,,,
Yo no sé totalmente,
pero nos aprendemos.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

No te rindas, eres CAPAZ.


Un día aprendío, que empiezas a vivir la vida cuando entiendes que nada es eterno. Puede que nunca llegase a decir nada, pero, ¿qué más daba? Si sus palabras sonaban sordas, y cuando quería hablar su voz huía, cobarde, a cualquier rincón donde no la pudiesen encontrar. Se limitó a pensar, a convencerse de que, definitivamente, la vida no estaba hecha para ella, o al menos, la que le había tocado vivir. Se sentó en el único sofá que tenía en su casa. No necesitaba más: nunca invitaba a nadie a su casa, nunca celebraba fiestas y, mucho menos, veía un sofá práctico. Siempre había creído en que, si existía la felicidad, tenía que venir de las pequeñas cosas, y no de un estúpido sofá caro y grande. Llego a un punto en su vida, en el que se dió cuenta: quién importa, quién nunca importó, quién no importa más, y quién siempre importará. De modo que no se preocupaba por la gente de su pasado, ya que siempre hay una razón por la que no estarían en su futuro.. Si uno pudiera decir siempre lo que piensa. Si a veces no estuvieran tan divorciadas las cosas que decimos de las que pensamos. Cuando hacemos lo que decimos, y decimos lo que sentimos, es mucho mejor.En ese momento miró a las paredes, llenas de frases que nunca había dicho, con algún que otro recado para la compra. Miró el caos que tenía montado en unos pocos metros cuadrados, y se preguntó dónde habría guardado su diario, donde decía que algún día lo ordenaría todo. Lástima que apenas le quedase tiempo para cogerlo todo, colocarlo en su sitio y volver a sentarse. ¿Cuántos besos perdío con los ojos cerrados? Entonces fue cuando recordó las palabras más bonitas de amor, recordó los abrazos que había dado, le había dado, y nunca pudo dar. Recordó los besos y las caricias de aquellos a los que quiso, y recordó las miradas de aquellos a los que llegó a odiar. Pensó en las personas que la habían ayudado, y las personas a las que ella podría haber ayudado. Se concentró en memorIzar las conversaciones que había tenido con el amor de su vida, y las de veces que había dicho te quiero sin sentido. Memorizó uno a uno los recuerdos de las Navidades de toda su vida, e intentó recordar todos los regalos que le habían hecho, los que ella había dado y los que nunca compró por ser demasiado caros. Alzó los ojos y vio una frase, de esas que nunca había dicho, de unos años atrás, que decía: "No te rindas, eres capaz". Cuando la vida te ofrece un sueño qe supera ampliamente cualquiera de tus expectativas no es razonable lamentarse de su conclusión. He visto con mis propios ojos el poder de los ideales. ¿Y que es la vida sino la persecucion de un sueño? He visto a gente matar por ellos y morir por defenderlos. No se puede besar un ideal, ni tocarlo o cazarlo; los ideales no sangran, no sufren, y tampoco aman. Pero yo no echo de menos un ideal. ¿Qué tal si me llevo tu ron, tus caricias, y reimos como héroes?

Nunca es tarde para comenzar.

El vehículo atravesó la autopista y él decidió quitarse sus gafas de sol apoyando la cabeza en la cristalera del autobús; tenía miedo a empezar a vivir otra vida. Momentos antes había pensado en voz alta tres tonterías mientras notaba que su cuerpo se resbalaba por el asiento. Una de las tonterías había sido: Llevo tanto tiempo fuera de lugar que me es imposible quedarme quieto en cualquier sitio.La chica rubia que estaba en la estación despidiéndole miró hacia la cristalera y él no pudo evitar soltar una lágrima de tal espesor que le impidíó tragar todo lo que no había podido decirle en los últimos cuatro días. Luego dijo la otra: Si te hubiese dicho antes lo mucho que necesito que me escuches,,, Lo repitió hasta tres veces multiplicando su fracaso; con la voz muy baja para evitar que alguien le oyese compadecerse desde dentro del autocar; lo hizo abriendo su boca exageradamente, cerciorándose de que la rubia leyese sus labios entre la multitud y el humo.La tercera estupidez tuvo que dejarla escrita en el aire porque la chica se había perdido a lo lejos: Me duele tanto tenerte cerca que al final he salido huyendo,,,